No cambiaría por nada el viaje al trabajo en la mañana, obviamente cuando el metro esta agradablemente no lleno. Me apoyo en el respaldo de uno de los asientos y escuchando mis canciones favoritas de todos los tiempos solo observo lo que veo a mi alrededor. Creo que esa es una de mis actitudes de psicópata porque por lo general me gusta mirar mucho a la gente. No es por ningún motivo especial como de acercamiento o de buscar amigos sino que solamente me gusta analizar sus vidas según sus comportamientos, ropa y gestos. Me gusta ver cuando les pasa algo que creen que nadie más noto y yo en silencio rió porque yo si lo note.
Me gusta mirar a la gente y que la gente me sonría. Una persona que sonríe demuestra que es totalmente transparente – no en todos los casos obviamente – yo hablo de cuando la sonrisa es totalmente simple y natural
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Hoy vi a una señora que luchaba con una niña que claramente no era su hija y era bastante cómico como la niña (de 3 años aproximadamente) trataba de aferrarse al fierro del metro con sus dos manos pequeñitas, debo decir que al comienzo me dio mucha ternura pero luego cuando vi que le tiraba manotazos a la señora que iba con ella que trataba de afirmarla para que cuando frenara el metro no cayera me dio risa. ¿ cual era la diferencia entre esa niña de 3 años y yo? en ese momento ninguna comencé a recordar a toda la gente que en algún momento aleje de mi lado porque simplemente no me gustaba algún consejo – según yo pesimista - quizás con aletazos mas fuertes que lo que tiraba esa niña y al final terminaba cayendo igual de feo como cayó ella.
Vi a otro caballero como luchaba para lograr un asiento que en 3 oportunidades no logro alcanzar llegando a la mitad del camino para llegar al asiento y tenia que devolverse al lugar de origen , y luego cuando por fin logra sentarse sube una abuelita y le tuvo que dar el asiento.
También vi a una pareja ella estaba embarazada y le hablaba muy cariñosamente mientras el la miraba con cara de indiferencia ¿los hombres entenderán como nos duelen esas miradas? estaba claro ahí quien no estaba cómodo con esa relación.
Y no falta el vagabundillo que en este caso era un caballero que apenas se sostenía en pie de ebrio con una lata de cerveza en la mano espantaba a todos los que le decían que votara “la chela”. Ese si que es un mundo que en algún momento me gustaría conocer, en uno de mis planes esta volver a sentarme a conversar de la vida con una vagabundo, la ultima vez que lo hise el caballero me conto la historia de una iglesia antiquisima del centro de la capital.
Si hay una de mis manías que más amo lejos es esta, creo que pasaría tardes enteras sentadas en un parque solo para mirar a la gente que esta a mi alrededor. Si, definitivamente soy una psicópata de la vida ajena.
